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| “Lo que menos siento es miedo escénico”.. . . |
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Tras unos años de espera, el ex integrante de La Ley vuelve a la carga con su primer material discográfico como solista. Durante su reciente visita a México, con motivo del lanzamiento de Miedo escénico, Beto Cuevas parece ser el mismo: el de los arriesgados cortes de cabello, los lentes oscuros, los pantalones entubados y la voz dulce.
Con la cordialidad de siempre, nos habló sobre su nuevo proyecto, sus pasiones, su experiencia en solitario y la edad que parece no pasar por él.
¿Tú tienes miedo escénico?
Lo que menos siento es miedo escénico. En una gira que hice en Estados Unidos hace poco tiempo, para probar mi material, me pasó algo muy curioso.
Durante 16 años con La Ley, cada vez que me subía a un escenario pequeño, mediano o grande, siempre tenía una sensación de nervios, no miedo escénico, pero una sensación de nervios que todos dicen que es normal tener y que, cuando no la tienes, se acaba la chispa.
Sin embargo, esta vez tenía tantas ganas de ir al escenario que ni siquiera tenía esa sensación. Me siento completamente confiado de lo que voy a hacer.
¿Por qué titulaste tu disco con ese nombre?
Miedo escénico es una clara ironía a una sensación que tengo yo de comerme el escenario.
Parte de mi filosofía es vivir como si fuese mi último día de vida. No quiere decir como volverse loco, sino vivir con intensidad, vivir las emociones, sentirse feliz, sentirse triste, enojarse… Y por otro lado, Miedo escénico, en el contexto lírico del disco, es una metáfora del amor. El amor a veces no es tan abierto ni tan comunicacional como debiese ser. Finalmente el problema del mundo en general, partiendo por las parejas, es la comunicación.
¿Cómo estás viviendo la experiencia de salir al escenario como Beto, sin La Ley?
Sí se siente diferente porque no estoy con ellos, pero tampoco tan diferente porque finalmente estoy en el escenario. Yo siempre estuve ahí adelante, en la primera línea. Claro, no están Pedro ni Mauricio, entonces cuando me doy vuelta no los tengo a ellos detrás de mí, pero tengo a otros músicos que a lo largo de esta gira que hicimos hemos logrado afianzarnos muy bien y a nivel de relaciones personales también.
¿Qué compartes con los músicos que tocan ahora contigo?
Tener muy buena onda, tener un grado de amistad, compartir el gusto de estar en un escenario. Porque finalmente a mí no me pagan por subirme a un escenario, ni me pagan por grabar un disco. A mí me pagan por subirme a un avión, por dormir en hoteles, por dar entrevistas (risas). No. Tú sabes que las entrevistas a mí me gustan. Me gusta expresarme verbalmente.
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| “Sobresalí demasiado y quizá eso no fue bueno para La Ley”. |
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El tiempo que pasó durante la preparación de tu disco, ¿fue el necesario?
Me pareció necesario y suficiente. Originalmente mi compañía de discos sugería que yo sacara el disco como a un año de la separación de La Ley, con lo cual yo no estaba de acuerdo.
Yo me quería tomar el tiempo necesario para vivir el disco, para sentirlo y hacer que tuviera 12 canciones que fuesen buenas. Y me siento muy orgulloso de decir que este disco, para mí, es un disco sin rellenos.
Cuando todavía formabas parte de La Ley, ¿ya tenías planeado lo que harías como solista?
Tenía la inquietud desde hace mucho tiempo. Todas las canciones de este disco son parte de una catarsis que viví y que dejé plasmada, por eso no tengo miedo cuando me subo a un escenario.
¿Separarse fue una buena decisión?
Sí. Cada uno, desde su punto de acción, ha podido hacer cosas paralelas a La Ley que le ha aportado a cada quien mucha satisfacción, como el caso de Mauricio que está con Los Concorde, que toca bastante y tiene muy buena aceptación. Y Pedro grabó su primer disco como solista, lo cual me parece que fue un acto muy temerario y valiente: lanzarse de guitarrista a cantante.
En tu vida personal ¿vives el amor tan intensamente como hablas de él en tus canciones?
Sí. Y de repente, peor. Soy bien apasionado, soy una persona sensible y vivo las emociones de verdad; no tengo ningún tipo de freno ni de reserva cuando llega el momento de expresarse. Muchas de las canciones que hice para este disco las hice con una lágrima en los ojos, o con varias.
¿Escribes entonces sobre tu vida?
Finalmente lo que me ha pasado a mí, sin entrar en detalles, es vida. Como a todo el mundo. Somos seres humanos y tenemos sensaciones, sentimientos, problemas, días buenos, días malos. Yo conecto más creativamente con los días malos que con los buenos. Con los días buenos me voy a la playa; los días un poquito más melancólicos los aprovecho para hacer música.
En este disco tú participas en muchos aspectos, como el diseño de arte. Cuando estabas en La Ley, ¿podías hacer eso?
Sí podía. Dirigí muchos videos en La Ley. Lo que pasa es que uno debe tener un poquito de cuidado cuando está en un grupo. Yo no tuve tanto cuidado porque abarqué mucho, entonces como que yo sobresalí demasiado y quizá eso no fue bueno para La Ley. Había mucho Beto. A veces los demás miembros del grupo, aunque no tengan las mismas inquietudes que tú, se pueden sentir ahogados por esa omnipresencia.
Como intérprete, ¿te consideras un cantante de rock?
Sí. Yo me considero un cantante de rock.
¿Crees que es válido no ser tan buen cantante cuando se trata de rock?
No. Yo creo que uno puede ser cantante de bolero, balada, ranchero o lo que sea, y ser bueno. Hay personas que tienen mucho carisma y que a lo mejor no tienen tanta calidad vocal y técnica, eso también puede terminar siendo una cosa que te haga olvidar los aspectos técnicos. Hay otros que tienen técnica pero no te transmiten nada y es aburrido.
¿Cómo te has sentido al llegar a los 40 años?
Bien. A mí la edad me vale. Honestamente, yo me siento hoy en día físicamente mejor que cuando tenía 20 años. A los 20 era muy sedentario y no hacía nada; no tenía la fuerza que tengo hoy. No me siento viejo para nada, no creo que tener 40 sea un sinónimo de ser viejo u obsoleto.
Al contrario, creo que los 40 son los nuevos ...
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