REVISTA | OCTUBRE 2008
Revista SO!
secciones
On Cover
SO! People
Entrevista
salud y belleza
En Cintura
Columnistas
aroma de mujer
Rincón de la Maga
Sociedad Anonima
Quisiera ser Kult
Historias Dignas de Contarse
Historias Dignas de Contarse
 
............................................................
“¡Oye!, yo quiero un expresso tamaño grande”.
............................................................

Supongo que te has dado cuenta de que hay algunas costumbres que tiene la gente y que hacen que se vea súper kult.
Me refiero a cosas como tomar vino, fumar puro o tomar café.

Esto de tomar café es algo que no he terminado de entender, pues por una parte se supone que es una costumbre nice pero, por otra, es lo último que dejan de tomar los pobres.

El caso es que decidí que yo tenía que empezar a tener algunas de esas costumbres.
La verdad, no he ido a ninguna parte en donde venga al caso beber vino, y tampoco me gustó la idea de fumar puro porque me iba a ver como la mismísima Sara García.

Así que decidí tomar café.

De todos los cafés que te puedes tomar, los más sofisticados son el expresso y ese que dicen que es de diarrea de gato… Por supuesto, yo preferí empezar por el expresso.

Me fui con mis amigas al mejor lugar que existe para tomar café.
Ya sabes cual, ¿no? Ese en donde siempre hay cola, como en las tortillerías.

Cuando por fin me tocó llegar a la caja dije: “¿Me das un expresso?”.
Entonces, el chavo que nos estaba atendiendo me preguntó: “¿Sencillo o doble?”.
A mí me pareció suficiente con un sencillo, y fue eso lo que pedí.
Cuando me lo sirvieron me sentí un poco humillada. Seguro que el cajero me había visto cara de pobre o algo porque me sirvió tres cucharadas de café, apenas un chorrito.

¡Qué oso! Me imagino que, como un chorrito cuesta lo mismo que todo el vasote, este chavo debe haber pensado que yo no podía comprarme el vaso lleno tamaño grande. Yo no podía permitir que mis amigas pensaran que no tenía para comprarme un expresso, así que le dije al cajero. “¡Oye!, yo quiero un expresso tamaño grande”.
Entonces me di cuenta de por qué tomar expresso es kult.

El mugre vaso me costó como 300 pesos.
Luego me senté con cara de importante con mis amigas y me preparé para degustar un buen café. ¡No inventes!, esa cosa sabía a asientos de café, no a café.

Le llamé al mesero y le dije: “Esta cosa está echada a perder, sabe a aserrín quemado. He pagado suficiente por él como para que me sirvan un buen café”. El mesero me explicó que el café era de la mejor calidad y que, de hecho, el expresso sabe así.

Entonces empezó mi calvario.
No les iba a decir a mis amigas que era la primera vez que tomaba eso.
Tampoco les iba a salir con la nacada de que no me gustaba, ¡no! Así que me concentré y empecé a darle tragos con cara de satisfacción mientras sentía cómo se me retorcían las tripas.

Ya llevaba la mitad cuando sentí que ese cafecito estaba a punto de amargarme, no sólo ese momento, sino que era suficientemente asqueroso como para amargarme el resto de mi maldita vida.
Entonces pensé que un postrecillo me ayudaría a pasar la mitad del vaso que me quedaba, así que me compré el que tenía cara de ser más dulce. De hecho, me compré una bomba de azúcar.

Cuando sólo me restaba una cuarta parte del vaso, empecé a sentir un movimiento extraño en las tripas. Se parecía a cuando mi abuelita me torturaba dándome un vaso con sal de higuera.
El caso es que de pronto tuve que salir corriendo de ahí.

Pensé en ir al baño de la cafetería, pero lo que se avecinaba tenía que suceder en privado.

De hecho, me la he pasado viviendo en privado los últimos cuatro días.

Espero volver al trabajo mañana y, por supuesto, he empezado a considerar la posibilidad de fumar puro, aunque me parezca a Sara García.....close

spacer

Portada | Editorial | Directorio | Portadas Anteriores | Acerca de SO! | Publicidad | Contacto